Tenía un millón de seguidores en cada red y ninguna casa propia. Ahora las recetas se buscan y se leen enteras.
La solución
Qué cambió.
Gastón GBG cocina para un millón de seguidores en Instagram y otro millón en YouTube: 52.650.834 reproducciones en total. Todo eso vivía adentro de las plataformas, en videos cortos que se ven una vez y después no hay manera de volver a encontrar.
El encargo pedía dos cosas que no existían: una plataforma editorial donde cada receta se pueda buscar, leer completa y volver a encontrar, y una marca que la sostenga —no había logotipo, ni paleta, ni tipografía—.
Un recetario propio. Blanco y negro en toda la interfaz para que el color lo ponga el plato, buscador arriba, doce categorías para recorrerlo y una portada que abre con la receta destacada.
Cada receta es una nota larga: la historia, los ingredientes, el paso a paso, los tips y las preguntas frecuentes. Se hizo el proyecto entero —identidad de marca, estrategia de UX y la implementación completa en Webflow, con el diseño armado en Figma—.
- Identidad de marca hecha desde cero: logotipo, paleta y tipografía
- Buscador y doce categorías para recorrer todo el recetario
- Cada receta con ingredientes, paso a paso, tips y preguntas frecuentes
- Desarrollado en Webflow: sumar una receta no toca una línea de código
Resultados
Lo que dejó de vivir prestado.
Las recetas dejaron de ser videos que se ven una vez y se pierden en el feed de otro: ahora hay un sitio propio, con buscador, doce categorías y notas que se leen enteras —ingredientes, paso a paso, tips y preguntas frecuentes—. Las cifras que abren la portada son del canal y no de esta pieza: el millón de seguidores en cada red y las 52.650.834 reproducciones son el motivo del encargo, no su resultado. Lo que sí es resultado es que ese público tenga adónde ir cuando busca una receta, y que la marca que lo recibe exista, porque antes no existía.
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