Contesta solo lo que puede verificar en la ficha. El precio lo sigue diciendo una persona.
La solución
Qué cambió.
Tres personas contestaban entre 15 y 30 consultas por día por WhatsApp, con 60 propiedades cargadas en un Excel. Fuera de horario no contestaba nadie, y la misma pregunta volvía todos los días.
Ya habían probado un bot y lo apagaron a los pocos días: inventaba precios y prometía cosas que después no podían cumplir. El problema no era que contestara poco — era que no había forma de saber qué iba a decir.
El catálogo pasó del Excel a una base donde cada campo está clasificado: público, de una persona, o interno. La conexión con la que el sistema arma sus respuestas sólo trae los públicos, así que el precio y la dirección exacta directamente no le llegan: no puede decirlos aunque se lo pidan.
Lo que puede verificar contra una ficha lo contesta solo, a cualquier hora. Lo que no —precio, permuta, crédito, cualquier cosa legal— lo deriva antes de redactar una palabra, con la ficha del interesado ya cargada con lo que el cliente escribió y la cita textual al lado. Y si el sistema quiere escribir primero, el mensaje espera la firma de una persona.
- Agente de WhatsApp que contesta solo, y sólo con datos de una ficha
- Cada campo clasificado en público, de una persona o interno — y lo hace cumplir la base
- Ocho temas reservados que derivan a una persona antes de redactar nada
- Ficha del interesado que se llena sola, con la cita de dónde salió cada dato
- Interesados ordenados por puntaje, con el desglose escrito al lado
- Bandeja de borradores: nada que inicie el sistema sale sin que lo apruebe una persona
- Pedidos de tasación con la demora a la vista, y bitácora de cada decisión
Resultados
Lo que dejó de mandarle al modelo.
Cada mensaje que entraba viajaba con el catálogo entero: las 60 propiedades del Excel y los seis documentos de reglas, completos, aunque la pregunta fuera por una sola casa. Hoy viajan como mucho cuatro fichas —las que la búsqueda encontró para ese mensaje, y sólo con sus campos públicos—. Medido contra la API real sobre la misma consulta, el prompt pasó de 8.823 a 779 tokens: un 91 % menos. Es una cifra medida y no estimada, y es la única que publica esta ficha: el costo en dólares que el sistema también registra se apoya todavía en una muestra de tres llamadas, así que espera afuera hasta que alcance. Lo que no va acá es un ahorro en horas: eso lo mide la inmobiliaria, no el sistema.
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